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25 de septiembre de 2008

"El prejuicio: Barrera intelectual"

Por: Octavio Michael Cabrera Jiménez.

En nuestra actualidad, millones de personas somos vulnerables ante uno de los agentes más comunes dentro de nuestra estructura cognitiva: El prejuicio.
Éste último se considera como un aspecto negativo que ofusca la realidad con un despliegue de juicios erróneos, y en su mayoría, nos llevan a la obstrucción del verdadero conocimiento. Definitivamente es imprescindible tener en mente que un buen pensador crítico debe poseer un claro sentido intelectual de la justicia, humildad intelectual y una empatía intelectual de lo que juzga, entre otras (Espíndola, 1996)
Y es que al hacer referencia a la relación que lleva el pensamiento crítico con la problemática de los prejuicios podemos aseverar que para realizar una publicación, ya sea periodística, académica o destinada a otras vertientes de la información, se debe tener presente al pensamiento crítico como base fundamental de lo que se juzga y se informa. Uno de los obstáculos más importantes que irrumpirán nuestra óptima gestión informativa, es sin duda el prejuicio. ¿Porqué no encausar este último a un pensamiento hipotético que nos ayude a la evaluación del problema en cuestión como una de las siete destrezas del pensamiento crítico? (Facione 2007).
Sin duda el prejuicio puede estar implícito en muchas publicaciones y textos informativos, columnas periodísticas, en argumentos fiscales, en las relaciones personales, laborales y en un sinnúmero de clasificaciones que ambientan negativamente a la comunicación y los efectos que esta causa en torno a un contexto o una problemática en común.
Puede apuntarse que la mayoría de los prejuicios que se presentan en un canal del proceso comunicativo se dan en los géneros periodísticos de criterio personal como la columna, el artículo y algunas otras en la que el autor emite un juicio o una opinión personal.
Asimismo se debe tener claro que dada la importancia atribuida a los escritos de divulgación masiva, el prejuicio expuesto por un autor en un escrito puede afectar de manera considerable a la audiencia implementando en diversas ocasiones, la mentalidad errónea del tema que se expone y en un sentido más grave: el bloqueo intelectual.
En la actividad anterior (véase act. 4) se presentaron varios ejemplos de los prejuicios, algunos por parte del autor y otros ejemplificados por el mismo. Tomando algunos de éstos podríamos señalar lo mencionado por Núñez (2005) “La cultura de no compartir los materiales de un curso por temor a que otros me roben el curso está fundada en el principio erróneo de que el contenido del curso es esencialmente el curso”
Siguiendo esta aportación se podría localizar un prejuicio en cuestión al plagio que podría existir por parte de los consultores que visitan nuestros trabajos en un blog o una página de Internet; sin embargo, existen diversas maneras de evitarlo y no sería conveniente quedarnos con una información que puede ser de vital importancia para la comunidad académica.
Pueden citarse muchos ejemplos de prejuicios y sin duda acertaríamos a muchos en las diversas formas de comunicación interpersonal y colectiva, pero ¿como podríamos execrar este problema que nos bloquea nuestro desarrollo intelectual?
Considerando las diversas negativas que puede causar un prejuicio en un escrito expuesto a las masas es ineludible tener presente al pensamiento crítico como el cimiento de las disertaciones que giran en torno a una vertiente informativa; ya que este, como agente de análisis, actúa de manera sensata en cuanto al pensamiento sin enjuiciar con aspectos escuetos y mal estructurados. Siendo así, debe tomarse en cuenta al pensamiento crítico como solución a los prejuicios.
Espíndola (1996) nos menciona que para evitar las imperfecciones, el pensamiento requiere de algún dominio sobre los elementos que lo componen, mismo que incluyen el manejo de la habilidad para formular, analizar y evaluar estos elementos y tomando los principales de éstos en cuestión a la problemática del prejuicio debemos tomar en cuenta:
El problema en cuestión
El propósito o meta del pensamiento
El marco de referencia o puntos de vista involucrados.
Con esto lograríamos definir una idea que nos guíe a la supresión de un prejuicio hacia un cambio o rasgo que inconforma al autor. Primeramente se debe realizar un claro análisis de los elementos antes de emitir un juicio de valor y entonces podemos tomar en cuenta que el surgimiento de un prejuicio podría tomarse mas bien como una hipótesis que ayude al desarrollo de un análisis dentro de las seis destrezas del pensamiento crítico (Facione 2007) y no como un enjuiciador intransigente que obstruya el desarrollo del intelecto.
Podríamos decir que un prejuicio en su totalidad es una falta de ética en el desarrollo del pensamiento: sin embargo, este último lo podemos encausar hacia una herramienta que nos permita analizar y escrutar las diversas vertientes que implica una problemática. No basta con formularnos una idea definitiva acerca de un problema o cuestión en particular sino tomar en cuenta los diversos caminos que se nos ofrece para poder realizar un análisis sin errores y sobre todo sin afectar las ideas e integridad de los demás.



REFERENCIAS:
Vicencio, M. ¿Por qué sí hacen falta los maestros? Recuperado el 3 de septiembre del 2008 de http://www.odiseo.com.mx/node/168

Islas, O. La Asociación mundial de periódicos (WAN) contra Google. Recuperado el 25 de septiembre del 2008 de http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/espejo/2008/sep22.html

Núñez, M. Un curso no es una pizza. Recuperado el 7 de enero del 2006 de http://www.vidadigital.net/blog/2005/10/26/un-curso-no-es-una-pizza/

Espíndola, J. (1996) Pensamiento Crítico. México. pp. 105-106.

Facione, P. (2007) Pensamiento Crítico: ¿Qué es y porqué es importante? Colombia: EDUTEKA.

7 de agosto de 2008

Hacia una mentalidad "Tecno- Educativa"

HACIA UNA MENTALIDAD “TECNO-EDUCATIVA”.

Actualmente nuestra educación se ha visto severamente afectada por las diversas problemáticas sociales, psicológicas y económicas.
Un sinnúmero de estudiantes asisten a sus aulas con el fin, en la mayoría de los casos, de obtener una calificación satisfactoria que requisite la encomienda que los padres le atribuyen a los mismos o por simple obligación, dejando en última instancia, la superación personal y profesional que en años posteriores facilitarán un desarrollo económico y social en la vida de ellos.
Desde años anteriores nuestra educación se ha visto como algo obligatorio, presionante y en ocasiones hasta tedioso porque sin duda no se ha llegado a fomentar un interés por el descubrimiento del conocimiento y la experimentación o aplicación del mismo en nuestras actividades cotidianas. Asimismo, el estudiante se ha forjado una mentalidad deficiente y casi abstracta de lo que implica la adquisición de conocimientos que le servirán en un futuro.
Es por eso que a nuestro entorno le urge un cambio avanzado en cuanto a la educación se refiere.
Vivimos en una sociedad que ha sufrido un enorme impacto en su desarrollo tecnológico. El uso de las computadoras y la utilización de la comunicación virtual han llegado a ser más que una moda, una necesidad básica en la vida de la gente.
Siendo así, es evidente que el uso de la tecnología ha incentivado a niños y jóvenes a descubrir y abrirse nuevos horizontes por conocer, pues el uso de la comunicación visual, los esquemas y formatos les han permitido con facilidad y acierto muchas de las actividades que requieren en la escuela; no obstante, es preciso aclarar que muchas fuentes del conocimiento son más viables como consulta bibliográfica, pero sin duda la ayuda virtual y “visual” es muy conveniente en la comprensión de múltiples temas escolares.

El niño y la exploración de su mundo.

En su libro La máquina de los niños, S. Papert nos ejemplifica la inquietud de una niña por plantearse la cuestión de cómo duermen las jirafas pese al extenso cuello que poseen y nos contextualiza hacia una verdadera exploración e interés por descubrir y aprender de las cosas que nos interesan.
Este ejemplo nos lleva a deducir que hasta las cosas más simples que en ocasiones nos preguntamos van más allá de una consulta bibliográfica y un plan de estudios obligatorio, pues necesitamos de un conocimiento no grabado, calificado o sistemático, sino de un conocimiento aplicado a nuestro mismo entorno y a las actividades que realizamos. Este autor nos pone de ejemplo también a los niños pequeños que no necesitan de una instrucción paternal para adquirir sus conocimientos básicos pues según sus necesidades de aprender se ven obligados a explorar su mundo, tal como lo expone Piaget en su teoría de desarrollo cognoscitivo el cual lo divide en cuatro etapas en la que el niño desarrolla en cada una de ellas una nueva forma de operar.
Desde la infancia los niños se familiarizan más con las imágenes, sonidos y nuevas formas de crear, por ejemplo, realizando un dibujo de su familia, de su entorno o de los problemas que sufre en ese momento. Por eso es importante tomar en cuenta todo ello para llegar a él mediante un método más atractivo y en el cual se le facilite más llegar a los conocimientos que forjarán su vida profesional.
Es entonces cuando hablar de tecnología y educación nos resulta aún más interesante, pues dada esta necesidad de satisfacer una inquietud de manera más visual y atractiva entramos en un sinfín de descubrimientos que un sistema operativo nos puede brindar.

La tecnología como herramienta de la educación.

Hoy en día hablar de las computadoras resulta muchas veces hostil y complejo y en cuanto a educación se refiere se llega a entrar en un clima polémico. En el primer capítulo del libro Docencia Universitaria, Volumen II, Año 2001, Nº2,
http://www.sintesis.com/, Julio Cabero nos define a la Tecnología Educativa (TE) como “una disciplina integradora, viva, polisémica, contradictoria y significativa de la educación” y es que al decir que la tecnología educativa es “contradictoria” podemos pensar que aún no se ha llegado a aceptar a ésta como una herramienta viable para mejorar la educación del niño o el joven y hacerla más sugestiva.
Debemos estar conscientes de que las nuevas tecnologías nos exigen una mente abierta a nuevos descubrimientos y a una educación vanguardista que va más allá de la lectura y consulta de libros. En la actualidad los niños y jóvenes son vulnerables a lo tangible, a lo visual. Ellos nos exigen una forma más atractiva y digerible de enseñar un tema escolar. La educación incipiente no nos daña en lo absoluto; sin embargo, es factible acompañarla de estas nuevas tecnologías que influyen a nuestra sociedad.
Es muy importante aseverar que las problemáticas que aquejan a la sociedad como la situación del país y la mentalidad de sus habitantes se va heredando de un ciclo enviciante de costumbrismos y mentalidades arraigadas que muchas veces nos llevan a conformarnos en una ignorancia y una “estabilidad socio-económica” y en múltiples ocasiones no nos preocupamos por abrir nuestra mente hacia nuevas formas de descubrir que podemos hacer un cambio a nuestro entorno utilizando óptimamente como herramientas a las nuevas tecnologías educativas.
Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación audiovisual y las computadoras nos influyen de manera tal, que adoptamos líderes de opinión y consumimos los que estos nos ofrecen gracias al buen manejo de la mercadotecnia y la gestión publicitaria. Podemos utilizar estas herramientas como una forma positiva de educar y transformar a la sociedad y dejar de ser solamente “anhelantes” de un megacambio como lo define Papert, hacer que los medios de comunicación nos lleven a un cambio de mentalidad enfocado al positivismo y al interés por adquirir los conocimientos que en un futuro nos ayudarán a desarrollarnos como profesionales y ayudarán a nuestro entorno a desarrollar su cultura.

REFERENCIA:
Papert, S. (1995) La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores, Barcelona: Paidós.